29 AGO 20264 min de lectura

Emprender no es una apuesta. Es un deporte.

Nadie juega la final el primer día. Emprender también puede practicarse: con entrenamiento, con club y sin lesionarte — eso estamos construyendo en Nuexty.

A nadie se le ocurre jugar la final el primer día. Si querés arrancar con un deporte, te anotás en un club, vas dos veces por semana, jugás mal durante meses y está bien que así sea. Nadie te mira raro por ser principiante. Nadie te pide que hipoteques la casa para pisar la cancha.

Con emprender hacemos exactamente lo contrario. La cultura instalada dice que hay que tirarse de cabeza: renunciá a todo, poné los ahorros, bancate la soledad y la ansiedad como si fueran el precio de entrada, y si te rompés en el camino, será que no eras para esto. Tratamos el primer partido de un principiante como si fuera una final. Después nos sorprende que tanta gente se lastime, o que ni siquiera se anime a entrar a jugar.

Nuexty existe para cambiar eso. Creemos que emprender puede practicarse como un deporte: entrenando, mejorando, en equipo, disfrutando, sin lesionarte. Y no lo decimos como frase linda: cada pata de esa metáfora tiene su pieza concreta.

El derecho a jugar mal

Un deporte se practica. Eso significa algo muy específico: tenés permiso de hacerlo mal muchas veces hasta hacerlo bien. La primera conversación de venta va a salir torpe. El primer precio que pongas va a estar mal. La primera vez que cuentes tu proyecto en voz alta te va a temblar un poco la voz. Todo eso es la práctica funcionando. El problema no es errar: es creer que no tenés derecho a errar.

Y un deporte se entrena, que no es lo mismo que esforzarse: entrenar tiene técnica, progresión y medición. Saber qué estás trabajando esta semana y contra qué lo comparás — no acumular horas ni coleccionar videos motivacionales. Hoy cualquiera accede a la misma inteligencia artificial que su competencia, así que las herramientas dejaron de ser la ventaja. La técnica sos vos: qué mirás, a quién conocés, desde qué lugar comunicás y qué hacés el lunes a la mañana.

No es la era de los que saben de inteligencia artificial. Es la era de los que la usan.

La plataforma es nuestro gimnasio para eso. En Nuexty cargás quién sos, tus objetivos y tus proyectos, y a partir de ahí todo se personaliza: vas construyendo tu propia IA, una representación tuya que te entiende y que podés conectar al mundo y al agente con el que ya trabajás. La armás como si fuera tu arte, porque lo es. Y con ella entrenás esas decisiones con repeticiones bien dirigidas, igual que se construye un revés a dos manos.

El club

Ningún deporte se sostiene en soledad. Podés correr solo, pero hasta el corredor más solitario termina teniendo su grupo de los domingos. El club es la mitad del deporte: los que te esperan, los que te marcan un detalle de técnica, los que estuvieron donde vos estás y te lo cuentan sin adornarlo.

Por eso hacemos Café IA: encuentros presenciales, una vez por mes, en Buenos Aires. Los abrimos siempre igual: qué está pasando en el mundo, hacia dónde van las cosas y cómo posicionarte para que te vaya bien y avances hacia la vida que soñás. Después, conversación de verdad. Hoy hicimos el quinto encuentro y fuimos cuarenta personas. Cuarenta personas que se conocen, se preguntan, se ayudan y practican juntas: eso, en cualquier deporte, se llama club.

Nuexty es también eso: una comunidad, un espacio de pertenencia. Aquello en lo que creemos, con gente adentro.

Sin lesionarte

Falta la pata más incómoda. Emprender, tal como se practica hoy, lesiona. Lesiona de soledad: nadie con quién pensar las decisiones difíciles. Lesiona de ansiedad: la sensación de estar siempre atrasado respecto de una vara que nadie definió. Y lesiona con apuestas totales: la idea de que si no te jugás entero, no vale.

En el deporte, cuidarse no es tibieza: es parte de la disciplina. La entrada en calor, la progresión de cargas, el descanso. Nadie diría que un tenista que entrena bien y no se rompe los hombros es menos tenista. Con emprender debería pasar lo mismo: podés jugar en serio, con ambición real, sin que el precio sea tu salud, tus vínculos o tus ahorros enteros. La apuesta total no es la única forma de jugar. Casi siempre es la peor.

Y hay algo más, que casi nadie dice: un deporte se disfruta. Si emprender no te da nunca ese gusto de partido bien jugado — la jugada que salió, el punto que cerraste, el avance que se nota —, algo del método está mal. No algo tuyo.

Nuexty nació como mi tesis de maestría: la escuela para los emprendedores del futuro. Con el tiempo entendí que una escuela sola no alcanzaba; hacía falta el club entero. El lugar donde se entrena, la gente con la que se juega y la forma de practicar sin romperse. Eso estamos construyendo.

El primer día nadie juega la final. Y esa es la mejor noticia: hoy solo tenés que ir a entrenar.

Mariano Merdinger

Co-founder de Nuexty

Esto, todos los días y sobre lo tuyo.

Lo que contamos en el blog lo estamos construyendo en Nuexty: cargás quién sos, qué querés y en qué andás, y todo se personaliza desde ahí.

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