La estructura que hace que funcionen
Contexto + tarea con formato + vara de calidad. Y una instrucción final que casi nadie usa y lo cambia todo: pedile a la IA que te haga preguntas antes de responder si le falta información.
El error universal es tratar a la IA como buscador: pregunta corta, respuesta genérica, frustración. Tratala como a un consultor nuevo brillante que no te conoce: nadie le pediría a un consultor "dame ideas de marketing" sin contarle el negocio, el cliente y el presupuesto. La calidad de la respuesta es proporcional al contexto de la pregunta — por eso los mismos doce prompts de abajo rinden el doble en un chat que ya tiene tu contexto cargado.
Estrategia y decisiones (los cuatro pesados)
- El abogado del diablo. "Soy [quién sos] y estoy por [decisión]. Mi razonamiento: [tus razones]. Actuá como el inversor más escéptico que conozcas: atacá mi razonamiento punto por punto, señalá qué evidencia me falta y qué estoy queriendo creer. No me des ánimo; dame los agujeros."
- El mapa de la decisión. "Tengo que decidir entre [A] y [B] antes de [fecha]. Contexto: [situación, restricciones, qué es éxito]. Armá una tabla con los 5 factores que más deberían pesar, cómo puntúa cada opción y qué información me falta para decidir bien. Si un factor depende de algo que no te dije, preguntámelo."
- El pre-mortem. "Mi proyecto es [descripción]. Imaginá que estamos a un año y fracasó. Escribí la historia de por qué falló, con las 5 causas más probables ordenadas por probabilidad, y para cada una la señal temprana que debería estar mirando hoy."
- La vara del cliente. "Mi cliente ideal es [descripción concreta]. Leé esta propuesta [pegar] con sus ojos: qué le genera confianza, qué le genera dudas, en qué momento dejaría de leer y por qué. Después reescribí solo el párrafo más débil."
Ventas y clientes (los cuatro que pagan)
- La objeción real. "Vendo [qué] a [quién] a [precio]. Listá las 7 objeciones reales que este cliente piensa y no siempre dice, ordenadas por frecuencia. Para cada una: qué hay de cierto, y una respuesta honesta que no suene a vendedor acorralado."
- El seguimiento sin vergüenza. "Le mandé una propuesta a [cliente] hace [tiempo] y no respondió. Contexto: [relación, monto, señales]. Escribí un seguimiento de 4 líneas que aporte algo nuevo (no 'te escribo para saber si viste mi mail'), en mi tono: [pegá un mail tuyo de ejemplo]."
- El precio defendible. "Cobro [precio] por [servicio]. Mi cliente compara con [alternativas]. Armá el argumento de valor en 3 niveles: el costo de no resolver el problema, la diferencia con la alternativa barata, y qué incluye mi precio que no se ve. Sin inflar nada que no te haya dicho."
- La entrevista que no hice. "Acabo de perder/ganar a [cliente]. Esto es lo que sé: [contexto]. Hacéme de a una las 8 preguntas que un buen analista me haría para entender por qué de verdad, y al final devolveme el patrón que ves en mis respuestas."
Contenido y posicionamiento (los cuatro visibles)
- La opinión con columna vertebral. "Pasó esto en mi industria: [noticia/cambio]. Mi primera reacción: [tu opinión cruda]. Desafiala: qué diría alguien informado que piensa lo opuesto, y qué matiz me estoy perdiendo. Después ayudame a escribir un post que defienda mi posición YA desafiada, en mi voz: [pegar ejemplo de post tuyo]."
- El traductor de experiencia. "Hace [años] que hago [trabajo]. Algo que sé y que los de afuera no entienden: [insight]. Convertilo en un post de LinkedIn de 150 palabras que arranque con un caso concreto, sin frases de gurú, terminando con una pregunta genuina."
- El editor despiadado. "Este es mi borrador: [pegar]. Marcá cada frase que podría haber escrito cualquiera de mi industria y proponé el reemplazo específico de mi experiencia que la salva. Si el post entero es reemplazable, decímelo."
- La serie sostenible. "Mi territorio es [tema] y mi audiencia [quién]. Diseñá 4 formatos de post que pueda repetir cada semana variando el contenido (no 40 ideas sueltas: 4 moldes). Para cada uno: estructura, ejemplo con mi caso, y qué insumo semanal necesito para alimentarlo."
El límite: donde los prompts no alcanzan
Los prompts resuelven tareas; no resuelven la iniciativa. Todo lo de arriba requiere que vos te acuerdes, tengas el insumo fresco y escribas. El salto siguiente no es un prompt mejor: es un sistema donde tu contexto ya está cargado y agentes corren estos trabajos por vos, cada semana, sin que los invoques.
Fijate que los doce prompts comparten un costo oculto: piden contexto — quién sos, qué vendés, tu tono, qué pasó en tu industria. Cargarlo a mano en cada chat es el impuesto que pagás por trabajar en el nivel 1. En el mapa de adopción de IA ese salto es pasar del chat al copiloto; y el paso final — que el insumo llegue solo y los trabajos corran solos — es exactamente lo que hace tu propia IA con agentes.
Preguntas frecuentes
¿Estos prompts funcionan en ChatGPT, Claude y Gemini por igual?
Sí. La estructura contexto + tarea + vara es agnóstica del modelo. Las diferencias de estilo entre asistentes son menores que la diferencia entre un prompt con contexto y uno sin.
¿Sirven los mega-prompts de 500 palabras que venden por ahí?
Casi nunca. Más largo no es mejor: es contexto relevante lo que mejora la respuesta, no volumen de instrucciones. Un prompt de 6 líneas con TU situación le gana a una plantilla épica genérica.
¿Cómo hago para no repetir mi contexto en cada conversación?
Subí un nivel: usá proyectos con instrucciones (Claude Projects, GPTs) con un documento de una página sobre vos y tu negocio — o una plataforma donde tu contexto vive una vez y todo lo que corre lo usa. Escribir el contexto cada vez es el síntoma de estar en el nivel chat.
¿Está bien pegar información de clientes en un chat de IA?
Con cuidado: anonimizá lo que puedas, revisá qué hace tu plan con los datos (los planes de trabajo no suelen entrenar con tu contenido; los gratuitos a veces sí) y jamás pegues credenciales o datos sensibles de terceros.
